sábado, 23 de abril de 2011
Mundo de corazón frío
viernes, 22 de abril de 2011
La lluvia olvida

jueves, 21 de abril de 2011
martes, 19 de abril de 2011
La Respuesta a tu lindo tema
Yo sé que ahora debes odiarme,
Yo se que ahora me intentas olvidar
Pero toda persona sana y cuerda sabe,
Que el tiempo ni otro amor te hará sanar jamás
Porque yo soy parte de tu vida, de tu historia,
Sal de la ducha esto no lo puedes lavar
Soy el perro rabioso, la pesadilla de tus padres,
Verdadero conchesumadre.
Linda no quiero más tus infecciones,
Dale a otro weón la hediondez de tu mal amor
Yo por mi parte dudo que cambie de pelaje,
Sé de dónde vengo, cuantas pulgas tengo y donde voy,
En el bar de la esquina pongo alcohol en mis heridas,
Lleno de cicatrices mato las lombrices que pueda tener
Puede que nos crucemos y después yo no te ladre
lunes, 18 de abril de 2011
domingo, 17 de abril de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
Esta vez... las nubes juegan en mi contra
martes, 12 de abril de 2011
The Money Can't buy my Love ♥
domingo, 10 de abril de 2011
La primera lluvia de Abril.

Y ahí estoy... me dí cuenta que me quedé dormido en la micro, y pensaba que si seguía tiritando se me iban a quebrar los huesos. Estaba medio ebrio, medio alegre y bastante triste.
En un lugar que no conozco me bajo, el chofer no tiene compasión, como yo no lo tuve con él cuando no le pagué... sólo me dijo: ándate a tu casa weón. Esas palabras me deprimieron más.
No me acuerdo muy bien... Las Parcelas parece que decía el letrero mojado que indicaba las calles... nunca había estado ahí... sabía que era peñalolén pero de verdad me sentía perdido. A esa hora y con ese clima, ni el más valiente o choro estaba de ánimo para quitarme mis pertenencias, a nadie le interesaba.
Comencé a descender en dirección a mi casa... era lo único que quería. Se me venían a la mente las más de 30 canciones que sonaron en el wurtlitzer de Iron Maiden y quizás empecé a tararear la más tocada. Fear of the Dark. Eso no me animó ni hizo que tuviese menos frío, pero me hizo olvidar ciertas cosas.
Mis párpados se veían dos tercios más afectados por la gravedad... no llegaré a mi casa... no podré taparme con esas confortantes sábanas y frazadas que han albergado, en muchas ocasiones, el sudor de una mujer apasionada, de una mujer que me regalaba su corazón.
No puedo más... mi acompañante me advirtió en la micro que no me quedara dormido, pero recordar los últimos acontecimientos de mi vida amorosa me llevaron al profundo sueño.
Y seguía lloviendo.
Quién iba a pensar que la primera lluvia de abril sería la más nostálgica. La esperaba tanto como esa soberbia respuesta, que me indicaba que no había paso atrás y que, luego de presentar muchas evidencias, saldría culpable por algo que no cometí. Estaba anunciado... la casa se seguía construyendo con arena y no cemento... No tenía pilares ni cadenas que la sujetasen. Era volátil como la sangre que llegaba a mi corazón, bajo un arsenal de nubes negras que tapaban la cuenca del Aconcagua.
De mis ojos también llovía… sin razón alguna pero llovía. Gotas más ácidas que provenían desde mi cuerpo que se mezclaban con la polución santiaguina que se esfumaba… y hacía frío.
A veces las personas tienen miedo de hacer cosas que a otros le parecen mal por el simple hecho de que ven el fracaso como lo más cercano… y si esta sensación, de frustración y decepción, no era fracaso… entonces no me imaginaba algo peor. ¿Y qué? Algo podía doler más que esto? El mismo viento conspira contra mi rostro, el frío se posa en mi cuerpo como una manta gélida, el dolor comienza a bailar irónicamente al lado mío, apuntándome con el dedo y dándome a conocer las cosas que pude haber hecho bien. La consciencia me viene a traicionar… es un signo de que la naturaleza me odia.
No puedo hacer mucho, y tal como la canción: “Estaba el diablo mal parado, en la esquina de mi barrio… y al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano…” Yo me senté, y sentí el cálido fervor que provenía del barro… mi ropa estaba asquerosa, al igual que mi alma. Y como a quién le hubiesen disparado en el pecho, caí rendido bajo la lluvia en un callejón oscuro y larguísimo… tenebroso y lúgubre. Un callejón maldito.
Estaba al medio de la calle, y pensé.. si me atropellan, estaré dormido. Ese fue mi consuelo. Y me dormí… en el medio de una calle que no conocía, con un sentimiento que sí conocía y con un destino que podría conocer. Dormí, sin preocupaciones, con frío y sin amigos, pero sin atajos.
Quizás mi error fue decirle a mis viejos que no llegaría, primera vez que salgo de mi casa sin un rumbo fijo… no, quizás hayan sido más veces. Ahora eso no importa. En la casa no me esperaban y no tendrían por qué llamarme a las 4 de la madrugada.
Y sentí que mis huesos se me iban a quebrar, pero tal cual como un pequeño mini infarto de desconcierto, ocurrió algo impresionante. Mi celular sonó. Y esa fue la palabra adecuada: Desconcierto, o caos, o confusión… el mundo de las personas no tenía por qué acordarse de mí, nunca le di motivos para eso.
Con mi nublada visión de lágrimas y mucosa... de esa que llega cuando lloras accedí a contestar medio dormido… y mi corazón se detuvo por un milisegundo. Era ella, y estaba enojada… como este último tiempo, como este último mes. Era ella, decepcionada de alguien quien le falló mucho y la convirtió en mujer mediante las frustraciones. Era ella, pequeña pelirroja, dulce y preocupada durante un tiempo, déspota, soberbia y orgullosa ahora. Y sabía que era por mi culpa, esa culpa que no se te sale del corazón hasta que logras concluir lo que te propones para cambiar, lo que no pude hacer, lo que el tiempo y las adversidades me impidieron hacer. Nuevamente no salió de las palabras.
No sé que me dijo, pero cada sonido en mi tímpano era un puñal en cada vertebra… esto parecía una autopsia, pero con la diferencia de que estaba vivo… los médicos asistentes eran el frío, la soledad, y el desconsuelo, las herramientas eran la lluvia y el tiempo y el encargado de cisurar en muchos pedazos mi corazón era ella… y sus palabras, y sus gestos, y su gratitud.
No sé por qué le corté… no hubiese podido pedirle ayuda… con qué moral y decencia, después de la imagen que tiene ella de mí, no estoy en condiciones de pedirle alguna cosa. Y las lágrimas eran más espesas y deshechas. Me sonó el celular nuevamente, pero no me interesó. Ya estaba abajo… para qué bajar más?
Y me volví a dormir.
Susto, terror… más de lo que tenía, se sintieron de un chispazo. El vapor se veía claro frente a dos soles que me apuntaban con su radiante luz. Era una camioneta, y una buena persona… quizás el pensó que estaba muerto, pero cuando abrí los ojos corrió a ayudarme. Es parte del cinismo y doble estándar humano. Inherentes a su condición de raza superior preocupada de los demás. Sin embargo, fue un gesto noble.
Me tomó en brazos, pero yo le dije que me podía parar. Era mentira… cuando me dejó solo e intenté ponerme de pie, mis huesos no rindieron, y tal como mis párpados hace algunas horas… me caí vencido por la gravedad.
Él me ayudó a contenerme en mis piernas y a subir a esa enorme camioneta… yo ya estaba completamente sobrio, pero estaba aturdido… como un pequeño niño perdido en un supermercado. Me preguntó dónde vivía, y le di las indicaciones… no hay mucho que contar de ese viaje… me interrogó de Arica a Punta Arenas, pero yo nunca dije nada… sólo le agradecía por su cortesía. Le dije: me quedé dormido en la micro y el chofer me dejó tirado, y que después me asaltaron y por eso estaba llorando. Le mentí.
Luego lo abracé como si fuese mi padre, y me largué a llorar de nuevo, pero sin alaraquear tanto. Eran las 6:30 de la madrugada, me desnudé, tiré toda la ropa a la lavadora y me metí en la cama como si nunca hubiese estado en una.
miércoles, 6 de abril de 2011
martes, 5 de abril de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
Black Out

jueves, 24 de marzo de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
La ilusión no puede ser razón.
Ni las lágrimas se hacen muchas para comparar el dolor del alma.
Ella ríe, yo me apago.. para ella es más fácil. Se hace fácil esconder, se hace fácil aparentar y se hace fácil sentir que nada pasó.
En soledad me siento más acompañado, acompañado me siento más solo.
¿Y crees que es sencillo? No tanto para mí como lo es para ti.
Veo tu reflejada sonrisa como si encontraras ansiada libertad anhelada. Te veo, más de lo que tú piensas.. a veces estoy más cerca de lo que crees.. y me apena ver lo que veo, lo que leo…
… y lloro.
Creo que mereces la libertad de acción. Tuviste represión durante toda tu vida.. ahora eres libre como siempre haz querido, pero te prometo ser la espina que se clave en tu conciencia cada vez que te acuerdes de esos momentos, los que reíste conmigo.
Lo que tú crees que piensas es que estás triste, y tratas de sopesar mi dolor uniéndote… pero no. Por dentro sientes que no necesitas de mí. Por favor, sincérate y dime que quieres ser libre. No atormentes a este gris corazón, no ilusiones que decaigo más aún, no sonrías que mi tristeza no depara gravedad alguna.
Y ahora, sentado en la tierra campestre, noble y acogedora, me dan ganas de estar debajo de ella, como los ventrículos drenan el carbono, secándome, decantándome. Oxidándome y enterrando un cuerpo usado y un corazón desgastado y agujereado por maltrato, y olvidado en las cenizas.
Y el mundo es así: inversamente proporcional a las necesidades y deseos de cada persona. Por eso se hace tan difícil permanecer en él.
martes, 25 de enero de 2011
Misantropía

sábado, 1 de enero de 2011
Amarte es mi placer
Me refresca tu sonrisa, me acaricia los sentidos, en un rumor tibio en el viento, late mi corazón contento; cuando veo en tu alma de niña, los rumores de un deseo lejano que me nombra en el silencio, recorre tu mirada un pensamiento lívido y acaricias mi fulgor sin aspavientos. Lento, tomo tu mano, me jacto de ser tuyo, más allá de la duda invento un destello de sol, por tomarte entre mis brazos, en el ocaso del miedo… renacer soberano en tus labios.
Musical compañera, tienes el sello del valor escogido, reinarás victoria después del dolor, habitando un cielo de oraciones construido… vibro infantil entre tus lágrimas… pidiendo a la altura por tu redención. Y en mi oración eres mía.
Cierran todas mis heridas, gravitamos unidos, algún sueño invocado, acaeciendo planeta, hijos de la eternidad, con la claridad de la vida, somos dueños invisibles de una realidad poderosa, que nos regala su luz para construir el amor.
Quiero llevarte a un lugar de verdes pastos, a un lugar de descanso, sin tiempo, sinceros, descalzos, con el espíritu desnudo, intactos; recorrer contigo los lugares en que se respira la sonrisa y el desapego: la generosidad natural que hay en el corazón.
Quisiera viajar junto a ti, más allá de la eternidad, para que tus ojos nunca más necesiten dormir y al fin descansen; para improvisar en la mágica magia de imaginar y crear caminos conscientes, amables y sinceros.
Quiero estar esta noche contigo, disfrutar de tu mirada cuando tu corazón está en paz… restregar la simpatía nuestra y la simpleza… y limpiar nuestros deseos hasta hacerlos desaparecer; quiero verte en lo alto de tu interior, con la humildad en tus manos y sinceridad en tus labios. Quiero compartir contigo un instante infinito de alegría: la alegría de la simpleza.
Quiero hacerte entender la trascendencia de nuestro espíritu y lo innecesario de la cultura material; quiero llevarte al lugar después de tu muerte para ver si necesitarás algo de lo que ansiamos y anhelamos tanto por vanidad e invitarte en algún momento a abrir tu corazón, para que compartamos juntos las palabras que yacen dormidas en el principio de nuestra creación…
…porque sólo el amor nos hace eternos.
jueves, 2 de diciembre de 2010

Soñar esta fe
No me puedo levantar
Y aunque pudiera... qué motivos hay
Oigo las voces, nunca dejan de gritar
Es la resaca de haber vuelto a fracasar
Tú dices que aún se puede arreglar
Y yo no hago más que naufragar
Incendio a las tres
Suicidio a las diez
Y siempre es así el mundo al revés.. para mí
Las doce y media sigo preso en esta prisión
Estoy condenado a quererme como soy
Aviones del sur, silencio azul
Me siento en el bar. Y tú ya no puedes ni hablar
Y suena la misma canción
La que me hizo entender que no
Daría mi brazo a torcer
Que era imposible ser tu piel
Limpiar los coches, llorar las aceras
Las noches se inundan de tristeza
Relojes que ya no funcionan
Marcan las horas que no quieren pasar
Ya no importa decir la verdad
Mentiras rondando por la ciudad
No nos quedan silencios para hablar
Condenado a no saber donde estas
Y suena la misma canción
La que me hizo creer que no
Daría mi brazo a torcer
Era posible ser tu piel
Tu piel, tu piel, tu piel
junto con la cordura
y las ganas de seguir respirando...
domingo, 14 de noviembre de 2010
Si se ha apagado la luz que alumbraba tu camino
y éste se divide en dos, asómate a tu interior.
Uno te llevará donde tendrás poder si controlas tu mente,
el otro sólo irá hacia donde quieras tú y es el de tu corazón.
Y te sostendré la mano no te dejaré caer,
caminarás junto a mi donde el corazón te lleve
ese será tu motor, tus piernas serán el motor.
Y te sostendré la mano no te dejaré caer
y andarás donde el corazón te lleve,
allí te espera mi voz
¡no pares, sígueme!
Y si en tu camino dudas y la vida te distrae...
Cierra los ojos, sigue a tu corazón.
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